Conmemoración religiosa, donde se
pone de manifiesto el sincretismo católico andino.
La celebración se origina el
31 de marzo 1650, cuando acaeció en
Cusco un terremoto tan fuerte y violento que derrumbó templos, conventos y
casas de casi toda la ciudad, donde los mortificados cusqueños sacaron e
imploraron las imágenes de diversa devoción de la catedral, sin lograr
resultados. Finalmente colocaron en la Plaza de Armas un Cristo crucificado. A
partir de ese momento se calmó la tierra y fue salvada la población. Desde ese
entonces, es venerado el Señor de los Temblores, “Taytacha Temblores” en
quechua, y forma parte de la cultura cusqueña.
El día de lunes Santo por la noche, la Plaza de Armas del
Cusco congrega cerca de 80 mil devotos
para recibir la bendición del Señor de los Temblores, considerado como
el Patrón Jurado de la ciudad.
(Fotos y texto: Raul Montero)













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